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Cuentos infantiles de Navidad: Magia y diversión para los más pequeños

Miguel Benedetti

En las calles se respira un aire mágico, las luces parpadean con entusiasmo y los corazones se llenan de ilusión.

¡La Navidad ha llegado!

Y con ella, ese momento especial en el que los cuentos infantiles cobran vida para transportarnos a un mundo de fantasía y sueños cumplidos.

¿Quién no recuerda aquellas historias que nos contaban nuestros padres al calor de la chimenea?

¿O las aventuras de esos entrañables personajes que nos enseñaron el verdadero significado de la Navidad?

En este artículo, querido lector, te invitamos a sumergirte en un maravilloso viaje a través de los cuentos infantiles navideños, donde la magia y la imaginación se entrelazan para recordarnos la importancia de la generosidad, el amor y la amistad.

¡Prepárate para descubrir un mundo lleno de emociones y enseñanzas que dejarán huella en tu corazón!

Cuentos infantiles de navidad

Cuentos infantiles de navidad 1

Había una vez, en un pequeño pueblo cubierto de nieve, un grupo de animales que vivían en el bosque. Se acercaba la Navidad y todos estaban emocionados por la llegada de la temporada más mágica del año.

El líder de la pandilla era un sabio búho llamado Oliver, quien siempre tenía una historia que contar. Los animales se reunieron alrededor de Oliver mientras se sentaba en una rama del árbol más grande del bosque. Los copos de nieve caían suavemente sobre ellos mientras el búho empezaba a narrar:

Una vez, en una lejana tierra de juguetes, vivía un pequeño duende llamado Nico. Nico era el mejor juguetero de todo el Polo Norte. Pasaba sus días construyendo y reparando juguetes para los niños de todo el mundo. Pero, a pesar de su talento, Nico siempre se sentía triste. ¿Sabéis por qué?

Los animales sacudieron sus cabezas, ansiosos por saber qué le sucedía a Nico. Oliver continuó:

Nico no tenía un hogar cálido y acogedor para celebrar la Navidad. Siempre soñaba con tener un lugar donde pudiera compartir su alegría con otros. Entonces, un día, mientras trabajaba en su taller, escuchó un ruido extraño proveniente de su chimenea. ¡Era un trineo que se había estrellado!

Sin perder tiempo, Nico corrió a ver qué había sucedido. Y allí, en el medio de la nieve, encontró a un viejecito vestido con un traje rojo y blanco. Era Santa Claus, quien había tenido un pequeño accidente mientras entregaba regalos.

Nico ayudó a Santa Claus a ponerse de pie y lo invitó a su taller. Juntos, repararon el trineo y compartieron historias mientras disfrutaban de una taza de chocolate caliente. Santa Claus se dio cuenta de lo talentoso que era Nico y prometió ayudarlo a encontrar un hogar.

La noche de Navidad, mientras Santa Claus recorría el mundo, dejaba pequeños regalos para Nico. Pero lo más importante de todo, Santa Claus había hablado con los renos y les había pedido que llevaran a Nico a un lugar especial.

Cuando Nico regresó a su taller después de la Navidad, se encontró con una sorpresa maravillosa. Los renos habían construido una pequeña cabaña al lado de su taller, decorada con luces brillantes y adornos navideños. Era su nuevo hogar.

Desde ese día en adelante, Nico no se sentía solo ni triste. Tenía un hogar y amigos que lo apoyaban. Cada Navidad, Santa Claus volvía a visitarlo y juntos compartían alegría y risas. Y así, el pequeño duende Nico vivió feliz para siempre.

Los animales aplaudieron emocionados, encantados por el hermoso cuento de Oliver. Todos se desearon una feliz Navidad y se fueron a descansar, soñando con la magia que la temporada navideña traería a sus vidas.

Y así, queridos niños, recuerden que la Navidad es un momento mágico donde los sueños se hacen realidad y la bondad siempre encuentra su camino. ¡Felices fiestas!

Cuento 1: El regalo mágico de Santa Claus

Cuento 1 el regalo magico de santa claus

Una vez, en un encantador pueblo cubierto de nieve llamado Villa Feliz, vivía un niño llamado Mateo. Mateo era un niño amable y siempre estaba lleno de alegría, pero había algo que le preocupaba: su familia no tenía suficiente dinero para comprar regalos de Navidad. Todos los años, Mateo veía cómo sus amigos recibían regalos mágicos de Santa Claus, pero él nunca había tenido la oportunidad de experimentar esa maravilla.

La víspera de Navidad, Mateo se encontraba en su habitación, mirando tristemente por la ventana. De repente, una hermosa luz dorada iluminó la habitación y, para su sorpresa, apareció un pequeño duende vestido de verde. El duende se presentó como Luminio, uno de los ayudantes de Santa Claus.

Luminio sonrió y le dijo a Mateo: He oído hablar de tu deseo de recibir un regalo mágico de Santa Claus. Por tu bondad y alegría, mereces tener algo especial esta Navidad. El duende mágico sacó una pequeña caja envuelta en papel dorado y se la entregó a Mateo.

Con emoción, Mateo desenvolvió el regalo y descubrió un hermoso libro. Pero no era un libro común y corriente; cada vez que Mateo pasaba las páginas, las ilustraciones cobraban vida. Podía ver cómo los personajes saltaban del papel y bailaban alegremente alrededor de su habitación.

Luminio explicó: Este libro mágico te llevará a aventuras emocionantes y te permitirá vivir historias increíbles. Solo tienes que abrirlo y dejar que tu imaginación vuele. Mateo estaba extasiado y agradeció al duende con entusiasmo.

A partir de ese momento, Mateo descubrió su pasión por la lectura y la escritura. Cada noche, sumergido en el mundo mágico de su libro, visitaba tierras lejanas, resolvía misterios y ayudaba a personajes fantásticos. Su imaginación se desbordaba, convirtiéndose en un talentoso escritor de cuentos.

En la mañana de Navidad, Mateo compartió su regalo especial con su familia y amigos. Todos quedaron maravillados al ver las páginas del libro cobrar vida y disfrutaron de las historias que Mateo imaginaba y escribía.

Desde entonces, Villa Feliz se llenó de risas y alegría. Mateo no solo recibió un regalo mágico de Santa Claus, sino que también descubrió su propio don mágico. Su amor por la escritura y la imaginación se convirtieron en un regalo que compartía con los demás, llenando sus corazones de magia y esperanza.

Y así, el cuento de Mateo y su regalo mágico de Santa Claus se convirtió en una leyenda en Villa Feliz, recordando a todos que los verdaderos regalos de Navidad son aquellos que despiertan la imaginación y brindan alegría a los demás.

Cuento 2: El árbol de navidad mágico

Cuento 2 el arbol de navidad magico

Cuento 2: El árbol de navidad mágico

Había una vez, en un pequeño pueblo encantado, un árbol de navidad muy especial. Este árbol no era como cualquier otro, ya que tenía poderes mágicos que solo se manifestaban durante la época navideña.

El árbol de navidad mágico se erguía majestuosamente en la plaza del pueblo, justo en el centro. Su follaje verde y frondoso brillaba intensamente, como si estuviera decorado con luces de colores que parpadeaban en la oscuridad de la noche.

Los habitantes del pueblo esperaban ansiosos la llegada de la navidad, sabiendo que al encender las luces del árbol mágico, algo asombroso sucedería. Los niños se reunían alrededor del árbol con los ojos llenos de emoción, esperando el momento mágico.

Una noche, poco antes de la víspera de navidad, el viento sopló con suavidad, susurrando secretos al oído del árbol mágico. Este, sintiendo la energía navideña en el aire, decidió conceder un deseo a todos los que creyeran en la magia de la navidad.

Cuando el reloj marcó la medianoche, los niños y los adultos se juntaron alrededor del árbol. Con una cuenta regresiva, encendieron las luces del árbol mágico. En ese instante, el árbol cobró vida y comenzó a brillar con una luz deslumbrante.

De entre las ramas del árbol, pequeñas hadas surgieron, volando alrededor del pueblo. Cada hada llevaba consigo un regalo especial: la capacidad de cumplir un deseo navideño. Los niños y los adultos maravillados, comenzaron a formular sus deseos con ilusión y esperanza.

Un niño deseó encontrar a su abuelito perdido, mientras que una niña deseó que su perro enfermo se recuperara. Un hombre deseó tener trabajo para poder mantener a su familia, y una mujer deseó que la paz reinara en el mundo. Uno a uno, los deseos fueron concedidos, llenando el pueblo de alegría y felicidad.

Las hadas del árbol mágico volaban por el pueblo, llevando consigo esperanza y amor. Los niños jugaban y reían, los adultos se abrazaban y compartían momentos especiales. Todos se sentían unidos por la magia de la navidad y por el árbol mágico que había hecho posible la realización de sus deseos más profundos.

A medida que pasaban los días, el árbol de navidad mágico seguía brillando con un resplandor especial. Su magia no solo se limitaba a la víspera de navidad, sino que llenaba de alegría y bondad cada momento de esa época tan especial.

Y así, cada año, el árbol de navidad mágico seguía iluminando los corazones de todos en el pueblo encantado. La magia de la navidad nunca desaparecía, ya que el espíritu de generosidad y esperanza se mantenía vivo gracias a ese árbol tan especial.

Este cuento nos enseña que la magia de la navidad está en creer en nuestros sueños y en compartir amor y bondad con los demás. Y si alguna vez tienes la oportunidad de encontrarte con un árbol de navidad mágico, no olvides hacer un deseo y verás cómo la magia de la navidad se hace realidad.

Cuento 3: La aventura del muñeco de nieve

Cuento 3: La aventura del muñeco de nieve

Había una vez, en un pequeño pueblo cubierto de nieve, un muñeco muy especial llamado Frosty. Este muñeco de nieve tenía una sonrisa radiante y unos ojos de carbón que brillaban como estrellas en la noche. Aunque era solo un montón de nieve apilada, Frosty tenía un corazón lleno de alegría y curiosidad.

La víspera de Navidad, mientras todos los niños estaban emocionados preparando sus regalos, Frosty se sentía un poco triste. Si bien él podía disfrutar de la magia de la Navidad, no tenía la oportunidad de recibir regalos. Pero Frosty no se dejaba desanimar y decidió que iba a vivir una aventura inolvidable.

Una noche, cuando la luna brillaba en el cielo estrellado, Frosty se escapó de su jardín y comenzó a explorar el pueblo. Caminaba por las calles nevadas, admirando las luces navideñas que iluminaban cada rincón. De repente, escuchó risas provenientes de un parque cercano y decidió seguir el sonido.

Cuando llegó al parque, vio a un grupo de niños patinando sobre el hielo de un pequeño estanque. Frosty se acercó sigilosamente y, sin que nadie lo notara, se deslizó por el hielo con gracia y destreza. Los niños se sorprendieron al ver a un muñeco de nieve patinando junto a ellos, pero pronto se dieron cuenta de que Frosty solo quería ser su amigo.

Los niños, emocionados por tener a Frosty como invitado especial, decidieron llevarlo a su escondite secreto: un hermoso bosque lleno de árboles cubiertos de nieve. Juntos, construyeron un trineo improvisado utilizando ramas y hojas, y se lanzaron por las colinas, riendo y disfrutando de la emoción de la velocidad.

Mientras tanto, en el pueblo, los adultos se preguntaban dónde había desaparecido Frosty. Todos estaban preocupados y comenzaron a buscarlo por todas partes. Pero Frosty estaba tan ocupado divirtiéndose con sus nuevos amigos que no se dio cuenta de la preocupación que había causado.

Sin embargo, el sol comenzó a elevarse y Frosty sintió que su tiempo se agotaba. Sabía que no podía quedarse mucho más tiempo antes de que se derritiera. Con tristeza en su corazón, se despidió de los niños y les agradeció por la aventura más maravillosa de su vida.

Cuando Frosty regresó a su jardín, se encontró rodeado de los adultos del pueblo, quienes lo recibieron con alivio y alegría. Todos habían estado preocupados por él y ahora estaban felices de verlo a salvo. Frosty les contó sobre la increíble aventura que había vivido y cómo había encontrado verdaderos amigos en los niños del pueblo.

Desde ese día, cada Navidad, Frosty volvía a la vida con un nuevo espíritu de alegría y aventura. Los niños del pueblo nunca olvidaron la maravillosa historia del muñeco de nieve que cobró vida y les enseñó el verdadero significado de la amistad y la magia de la Navidad.

Y así, cada invierno, cuando la nieve cubría el suelo, Frosty se convertía en el símbolo de la alegría y la diversión, recordándole a todos que los verdaderos regalos de la Navidad no se encuentran bajo un árbol, sino en los corazones de aquellos que amamos.

Cuento 4: El misterio de los renos desaparecidos

Cuento 4: El misterio de los renos desaparecidos

Era una fría noche de invierno, justo en vísperas de Navidad. En lo más profundo del Polo Norte, Santa Claus y sus renos se preparaban para llevar los regalos a todos los niños del mundo. Sin embargo, algo extraño estaba ocurriendo. Los renos parecían haber desaparecido misteriosamente.

Santa Claus, preocupado y sin saber qué hacer, decidió buscar ayuda. Llamó a su amigo, el duende detective Sherlock Gnomes, conocido por resolver los casos más difíciles. Juntos, emprendieron la búsqueda de los renos perdidos.

Siguiendo las huellas en la nieve, Santa Claus y Sherlock Gnomes llegaron a un oscuro bosque encantado. Allí, entre los árboles cubiertos de nieve, encontraron una misteriosa nota. Decía: Si quieres encontrar a tus renos, debes superar tres pruebas.

Decididos a resolver el enigma, Santa Claus y Sherlock Gnomes se adentraron en el bosque. La primera prueba consistía en encontrar una galleta mágica escondida en un viejo tronco. Al morderla, Santa Claus se llenó de energía y pudo continuar.

La segunda prueba les llevó hasta un lago congelado. Allí, debían patinar en perfecta armonía para liberar a los renos. Santa Claus y Sherlock Gnomes se tomaron de las manos y comenzaron a deslizarse por el hielo al ritmo de una hermosa melodía navideña. El lago se iluminó con destellos mágicos y, de repente, los renos aparecieron frente a ellos.

Llenos de emoción, los renos se reunieron con Santa Claus y Sherlock Gnomes. Pero aún les esperaba la tercera y última prueba. Debían encontrar la estrella más brillante del cielo y colocarla en la punta del árbol de Navidad más alto.

Guiados por el brillo de la estrella, Santa Claus y los renos volaron por el cielo estrellado. Encontraron la estrella más resplandeciente y la colocaron en su lugar. En ese instante, un resplandor mágico envolvió el Polo Norte y la magia de la Navidad volvió a brillar con fuerza.

Agradecidos por la valentía y astucia de Sherlock Gnomes, Santa Claus y los renos le invitaron a pasar la Navidad con ellos. Juntos, compartieron risas, canciones y deliciosos dulces navideños.

Desde aquel día, el misterio de los renos desaparecidos se convirtió en una leyenda que se contaba en cada Navidad. Y aunque nadie sabía qué había sucedido exactamente, todos recordaban el valor y la amistad que habían unido a Santa Claus y a Sherlock Gnomes.

Y así, mi querido lector, es como se resolvió el misterio de los renos desaparecidos, demostrando que con determinación y trabajo en equipo, cualquier problema puede ser superado, incluso en la mágica época de Navidad.

Cuento 5: La noche mágica de los juguetes

Cuento 5: La noche mágica de los juguetes

Había una vez, en un pequeño pueblo cubierto de nieve, una tienda de juguetes muy especial. El dueño de la tienda, el señor Fabrizio, era conocido por su amor y dedicación hacia los niños. Cada año, cuando llegaba la víspera de Navidad, los juguetes en su tienda cobraban vida durante una noche mágica.

Esa noche, cuando el reloj marcaba las doce campanadas, los juguetes se despertaban de su sueño y comenzaban a moverse. Los ositos de peluche jugaban al escondite en los estantes, las muñecas bailaban al ritmo de una melodía imaginaria y los soldaditos de plomo marchaban en formación por los pasillos. Era una noche llena de risas y alegría.

Sin embargo, había un juguete en particular que anhelaba más que cualquier otro ser parte de la noche mágica. Era un pequeño tren de juguete llamado Tomás, que siempre se quedaba atrás en los estantes. Aunque nadie lo notaba, Tomás soñaba con explorar el mundo fuera de la tienda y vivir aventuras junto a los demás juguetes.

Una noche, justo antes de la víspera de Navidad, Tomás decidió que era hora de hacer realidad su deseo. Con valentía y determinación, se deslizó por el estante y bajó al suelo. Sigilosamente, se abrió paso entre los juguetes dormidos y se dirigió hacia la puerta de la tienda.

Cuando Tomás salió a la fría noche de invierno, se encontró con un paisaje mágico. Las calles estaban iluminadas con luces brillantes y el suelo estaba cubierto de nieve suave como el algodón. Tomás no podía contener su emoción y comenzó a rodar por las calles, explorando cada rincón del pueblo.

Mientras recorría el pueblo, Tomás notó que la gente estaba ocupada preparando sus hogares para la Navidad. Las casas estaban decoradas con luces y guirnaldas, y los niños jugaban en la nieve, construyendo muñecos de nieve y lanzándose bolas blancas. Tomás se sintió feliz al ver tanta alegría en el aire.

De repente, escuchó risas y voces a lo lejos. Se acercó sigilosamente y descubrió que los juguetes de la tienda del señor Fabrizio se habían reunido en un pequeño parque para celebrar la noche mágica. Los ositos de peluche jugaban en el tobogán, las muñecas cantaban villancicos y los soldaditos de plomo formaban una orquesta improvisada.

Tomás se unió a la diversión, rodando por la pista de hielo improvisada y riendo junto a sus nuevos amigos. En ese momento, se dio cuenta de que la verdadera magia de la Navidad no estaba solo en los regalos, sino en el amor y la amistad que compartían los juguetes y las personas.

Cuando el sol comenzó a asomarse en el horizonte, los juguetes sabían que era hora de regresar a la tienda antes de que el señor Fabrizio los encontrara fuera de lugar. Con una mezcla de tristeza y felicidad, se despidieron y prometieron encontrarse de nuevo en la próxima noche mágica.

Tomás regresó a la tienda con una sonrisa en su rostro. Ahora sabía que, aunque era solo un pequeño tren de juguete, era parte de algo mucho más grande y mágico. Y así, cada año, en la víspera de Navidad, Tomás y los demás juguetes volvían a cobrar vida, compartiendo su noche mágica y recordando que, en un mundo lleno de amor y amistad, cualquier sueño puede hacerse realidad.

Fin.

Este cuento mágico nos enseña que la Navidad no se trata solo de regalos, sino de la alegría, la amistad y el amor compartido. Además, nos recuerda que incluso los juguetes más pequeños pueden tener grandes aventuras y ser parte de algo especial. ¡Que esta historia ilumine los corazones de los niños y los adultos en esta época navideña!

25 cuentos de navidad para niños

El regalo mágico: Un niño encuentra un regalo especial debajo del árbol de Navidad que lo lleva a vivir una aventura emocionante en un mundo mágico.

El muñeco de nieve valiente: Un muñeco de nieve cobra vida y ayuda a los niños del vecindario a resolver un problema importante durante la Navidad.

El árbol de Navidad parlante: Un árbol de Navidad mágico puede hablar y cuenta historias a los niños sobre las maravillas de la temporada festiva.

El duende travieso: Un duende travieso se mete en problemas en el taller de Santa Claus y aprende una valiosa lección sobre el verdadero espíritu navideño.

La estrella perdida: Una estrella cae del cielo y un grupo de niños se embarca en una búsqueda para devolverla a su lugar en la cima del árbol de Navidad.

El reno aventurero: Uno de los renos de Santa decide explorar el mundo y se encuentra con niños necesitados que le enseñan el valor de la generosidad.

La carta mágica: Una carta de Navidad escrita con mucho amor se transforma en un objeto mágico que cumple los deseos de los niños.

El pingüino navideño: Un pingüino perdido encuentra su camino a casa gracias a la ayuda de los niños y experimenta su primera Navidad llena de alegría.

La galleta de jengibre valiente: Una galleta de jengibre cobra vida y se embarca en una misión para salvar la Navidad cuando los regalos de Santa Claus son robados.

El ángel curioso: Un ángel curioso baja del cielo para descubrir cómo se celebra la Navidad en la Tierra y aprende el verdadero significado de la bondad.

El osito polar perdido: Un osito polar se pierde en el Polo Norte y es rescatado por un grupo de elfos que lo ayudan a reunirse con su familia a tiempo para la Navidad.

El calcetín mágico: Un calcetín de Navidad mágico se llena de sorpresas cada vez que los niños hacen una buena acción durante la temporada navideña.

El abrazo de nieve: Una niña construye un muñeco de nieve con tanto amor que cobra vida y se convierte en su fiel amigo durante la Navidad.

El juguete abandonado: Un juguete olvidado en una tienda cobra vida y encuentra un nuevo hogar cuando un niño lo encuentra y le da una segunda oportunidad.

El reno con nariz de colores: Un reno especial con una nariz brillante y de colores ayuda a Santa Claus a guiar su trineo en una noche de niebla espesa.

El espíritu de la Navidad: Un niño aprende sobre el espíritu de la Navidad cuando conoce a un ángel que le muestra cómo ayudar a los demás en esta época especial.

El árbol de Navidad mágico: Un árbol de Navidad mágico le concede un deseo a un niño y lo lleva a una aventura mágica en un mundo de fantasía navideña.

La nieve mágica: Una niña descubre que la nieve de su jardín tiene poderes mágicos y la utiliza para traer alegría a todos los niños de la ciudad.

El reno que quería volar: Un reno sueña con volar y, con la ayuda de un hada, logra cumplir su deseo y se une al equipo de renos de Santa Claus.

La vela de Navidad: Una vela de Navidad mágica ilumina el camino de un niño perdido en la oscuridad y lo ayuda a encontrar su camino de regreso a casa.

El niño que ayudó a Santa: Un niño ayuda a Santa Claus a entregar regalos cuando su trineo se avería y aprende el valor de la generosidad y el trabajo en equipo.

El pingüino perdido en la playa: Un pingüino se pierde y termina en una playa lejos de casa. Con la ayuda de los niños, regresa a tiempo para la Navidad.

La estrella fugaz: Un niño ve caer una estrella fugaz y desea que todos los niños del mundo sean felices en Navidad. Su deseo se hace realidad.

El ángel de la Navidad: Un ángel de la Navidad visita a un niño solitario y le muestra cómo encontrar alegría y compañía en esta época festiva.

La carta perdida: Un niño encuentra una carta perdida de Santa Claus y se embarca en una aventura para asegurarse de que todos los deseos de los niños sean cumplidos en Navidad.

Un cuento de navidad corto

Había una vez un pequeño pueblo llamado Alegría, donde todos sus habitantes esperaban ansiosos la llegada de la Navidad. Las calles estaban decoradas con luces brillantes y los aromas de galletas de jengibre y chocolate caliente llenaban el aire.

En una pequeña casa vivía Lucas, un niño curioso y soñador. Desde temprano en la mañana, Lucas comenzó a escribir su carta a Santa Claus, pero en lugar de pedir juguetes, pidió algo diferente. Quería que todos en el mundo pudieran experimentar la verdadera felicidad y el amor incondicional que sentía en su corazón.

La noche de Navidad, mientras Lucas dormía plácidamente, un destello de luz iluminó su habitación. Al abrir los ojos, se encontró con un visitante inesperado: un duende vestido de rojo y verde, con una sonrisa amistosa en su rostro.

El duende se presentó como Nicolás y le dijo a Lucas que había escuchado su deseo especial. Juntos, se embarcaron en un viaje mágico a través del cielo estrellado, visitando hogares de todo el mundo.

En cada casa, Lucas y Nicolás dejaban una pequeña sorpresa: una tarjeta con palabras de aliento, un abrazo cálido o simplemente una sonrisa. La magia de la Navidad se extendió como un reguero de pólvora, tocando los corazones de las personas y recordándoles el valor de la bondad y la generosidad.

Mientras avanzaban, Lucas notó cómo las caras tristes se iluminaban con alegría y cómo los corazones fríos se derretían con amor. La magia que habían compartido había hecho eco en cada rincón del mundo, uniendo a las personas en un sentimiento de unidad y compasión.

Lucas y Nicolás regresaron a casa, pero su espíritu navideño perduró en el pueblo de Alegría. Las personas se dieron cuenta de que la verdadera magia de la Navidad no se encontraba en los regalos materiales, sino en el amor y la bondad que compartían entre sí.

A partir de ese día, Lucas siguió escribiendo cuentos de Navidad, inspirando a otros a creer en la magia de los deseos y en el poder de hacer del mundo un lugar mejor.

Y así, cada año, en la víspera de Navidad, Lucas y Nicolás regresaban al pueblo de Alegría para recordar a todos que la navidad no solo es una fecha, sino un sentimiento que debe estar presente en nuestros corazones durante todo el año.

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